Charles Lwanga: negro santo y mártir
Aprender algún chiste bueno
El nacimiento de la col (la belleza no es todo)
You Are Worth It
El campesino y el burro
Cultivar aficiones
Como papel arrugado (enfados)
Ludopatía: uno se lo acaba apostando todo
Qué tendría ese hombre, que no odiaba...
Contentarse con lo que basta
Aplicar la epiqueya (flexibilidad)
Aunque la mona se vista de seda...
Serva ordo et ordinem servabit te
Muchos pocos forman un gran mucho
La muñeca que se fue de viaje
En el amor verdadero no hay 'botón deshacer'
Metal para dar y vender
Amor constante más allá de la muerte (Quevedo)
El insomnio de la bella durmiente (Aprovechamiento del tiempo)
Para chuparse los dedos
Cumplir los mandamientos
Edad y Juventud
La cabeza en el cielo y los pies en la tierra
La importancia de la lectura
El negro
Cartas de hijos a sus padres (o progenitores)
La fe mueve montañas
Aprender a hablar y también a callar
Rezar, por lo menos, nos hace mejores
El día más triste de mi vida
La eucaristía en un Campo de Concentración
La manera es importante
Pérdida del sentido sobrenatural: Los tres canteros
Confía en mí (centrado en sí mismo)
Compro cosas que no necesito
Optimismo gana siempre
Los niños no pierden su capacidad de sorprenderse
''Con todo tu corazón''
Brindis del maestro que se va
La soledad, compañera involuntaria de muchos
Saber mandar
Hitler y la propaganda
Una carta desde el cielo
El eclipse del coronel o El arte de obedecer
Bienvenido sea el verano (con unas frases de Les Luthiers)
Espíritu de contradicción, parte de la condición humana
Caridad y no beneficiencia
Presumir como un pavo
La esperanza de encontrar el Paraíso