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Anécdotas: Generosidad

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De que esta hecha la Vida?
La vida no se mide ganando puntos (como en un juego). La vida no se mide por el numero de amigos que tienes, ni por como te aceptan los otros, ni por los planes que tienes para el fin de semana, ni por si te quedas en casa solo. No se mide según con quienes sales, con quien solías salir ni por el numero de personas con quien has salido, ni por si no has salido nunca con nadie. No se mide por la persona que has besado. No se mide por el sexo. No se mide por la fama de tu familia, ni por el dinero o bienes que tu familia posea, ni por la marca del coche que manejas, ni por la escuela que asistes. No se mide por lo feo o guapo que seas, ni por los zapatos que uses o el tipo de música que prefieras. No importa si tienes el pelo rubio, castaño, negro o rojo, o si tu tez es blanca o morena. No se mide por las notas que recibes, ni por lo inteligente que seas, ni por lo inteligente que dicen los exámenes estandarizados que eres. No se mide por las organizaciones sociales a las que perteneces, tampoco por que tan bueno seas en "tu" deporte. La vida simplemente no es nada de eso. Pero la vida si se mide según el amor que des o según el daño que hagas. Se mide según la felicidad o la tristeza que proporciones a otros. Se mide por los compromisos que cumples o las confianzas que traicionas. Se trata de la AMISTAD, la cual puede usarse como algo sagrado o como una arma. Se trata de lo que dicen y lo que quieres decir, sea dañino o benéfico. Se trata de murmurar o de contribuir a los pequeños chismes. Se trata de los juicios que formulas y de por que los formulas, y a quien y con que intención se los comentas. Se trata de a quien no le haces caso o ignoras... adrede y a pleno propósito. Se trata del celo, del miedo, de la ignorancia y de la venganza. Se trata del odio que puedes llevar adentro, de como lo borras o como lo riegas y lo cultivas. Pero la mayor parte se trata de si usas la vida tuya para tocar y amar o para envenenar el corazón de otros, de una manera que habría sido imposible que ocurriera de otra forma. TU y solo TU escoges la manera en que afectaras para bien o para mal el corazón de tus semejantes.......y esas decisiones son de lo que se trata la vida.


Enviado por Anecdonet el Jueves, 29 julio a las 00:00:00 (780 Lecturas)

 ACUÉRDESE DE MI 

Casi no la había visto. 

Era una señora anciana con el auto parado en el camino. 

El día estaba frió, lluvioso y gris. Alberto se pudo dar cuenta que la anciana necesitaba ayuda. 

Estacionó su auto Pontiac delante del Mercedes de la anciana, aún estaba tosiendo cuando se le acercó. 

Aunque con una sonrisa nerviosa en el rostro, se dio cuenta que la anciana estaba preocupada. 

Nadie se había detenido desde hacía más de una hora, cuando se detuvo en aquella transitada carretera. 

Realmente, para la anciana, ese hombre que se aproximaba no tenía muy buen aspecto, podría tratarse de un delincuente. 

Más no había nada por hacer, estaba a su merced. 
Se veía pobre y hambriento. 

Alberto pudo percibir como se sentía. 

Su rostro reflejaba cierto temor. 

Así que se adelantó a tomar la iniciativa en el diálogo:
 - "Aquí vengo para ayudarla señora. Entre a su vehículo que estará protegida del clima. Mi nombre es Alberto"-. 

Gracias a Dios solo se trataba de un neumático bajo, pero para la anciana se trataba de una situación difícil.

 Alberto se metió bajo el carro buscando un lugar donde poner el "gato" y en la maniobra se lastimó varias veces los nudillos. Estaba apretando las últimas tuercas, cuando la señora bajó la ventana y comenzó a platicar con él. Le contó de donde venía; que tan sólo estaba de paso por allí, y que no sabía como agradecerle. Alberto sonreía mientras cerraba el baúl del coche guardando las herramientas. 

Le preguntó cuanto le debía, pues cualquier suma sería correcta dadas las circunstancias, pues pensaba las cosas terribles que le hubiese pasado de no haber contado con la gentileza de Alberto. Él no había pensado en dinero. Esto no se trataba de ningún trabajo para él. Ayudar a alguien en necesidad era la mejor forma de pagar por las veces que a él, a su vez, lo habían ayudado cuando se encontraba en situaciones similares. Alberto estaba acostumbrado a vivir así. 

Le dijo a la anciana que si quería pagarle, la mejor forma de hacerlo sería que la próxima vez que viera a alguien en necesidad, y estuviera a su alcance el poder asistirla, lo hiciera de manera desinteresada, y que entonces...

 - "tan solo rece por mi"-, agregó despidiéndose Alberto esperó hasta que al auto se fuera. 

Había sido un día frió, gris y depresivo, pero se sintió bien en terminarlo de esa forma, estas eran las cosas que más satisfacción le traían.

 Entró en su coche y se fue. Unos kilómetros más adelante la señora divisó una pequeña cafetería.

 Pensó que sería muy bueno quitarse el frió con una taza de café caliente antes de continuar el último tramo de su viaje. 

Se trataba de un pequeño lugar un poco desvencijado. Por fuera había dos bombas viejas de gasolina que no se habían usado por años.

 Al entrar se fijó en la escena del interior.

 La caja registradora se parecía a aquellas de cuerda que había usado en su juventud. 

Una cortés camarera se le acercó y le extendió una toalla de papel para que se secara el cabello, mojado por la lluvia. 

Tenía un rostro agradable con una hermosa sonrisa. Aquel tipo de sonrisa que no se borra aunque estuviera muchas horas de pie. 

La anciana notó que la camarera estaría de ocho meses de dulce espera. 

Y sin embargo esto no le hacia cambiar su simpática actitud. Pensó en cómo, gente que tiene tan poco, pueda ser tan generosa con los extraños. 

Entonces se acordó de Alberto... 

Luego de terminar su café caliente y su comida, le alcanzó a la camarera el precio de la cuenta con un billete de cien dólares. 

Cuando la muchacha regresó con el cambio constató que la señora se había ido. Pretendió alcanzarla.

 Al correr hacia la puerta vio en la mesa algo escrito en una servilleta de papel al lado de 4 billetes de $100. Los ojos se le llenaron de lágrimas cuando leyó la nota:

 - "No me debes nada, yo estuve una vez donde tú estás. Alguien me ayudo como hoy te estoy ayudando a ti. 

Si quieres pagarme, esto es lo que puedes hacer: No dejes de asistir y ser bendición a otros como hoy lo hago contigo. Continua dando de tu amor y no permitas que esta cadena de bendiciones se rompa. 

Aunque había mesas que limpiar y azucareras que llenar, aquél día se le fue volando. 

Esa noche, ya en su casa, mientras la camarera entraba sigilosamente en su cama, para no despertar a su agotado esposo que debía levantarse muy temprano, pensó en lo que la anciana había hecho con ella. 

¿Cómo sabría ella las necesidades que tenían con su esposo, los problemas económicos que estaban pasando, máxime ahora con la llegada del bebé. 

Era consciente de cuan preocupado estaba su esposo por todo esto. 

Acercándose suavemente hacia él, para no despertarlo, mientras lo besaba tiernamente, le susurró al oído:

 - "Todo va a estar bien, te amo... Alberto"-. 


Enviado por Anecdonet el Lunes, 24 mayo a las 00:00:00 (558 Lecturas)

PARA AMAR HAY QUE TENER EL VALOR DE COMPARTIR 

En una ocasión, por la tarde, un hombre vino a nuestra casa, para contarnos el caso de una familia hindú de ocho hijos. 

No habían comido desde hacía ya varios días. 

Nos pedía que hiciéramos algo por ellos. 

De modo que tomé algo de arroz y me fui a verlos. 

Vi cómo brillaban los ojos de los niños a causa del hambre. 

La madre tomó el arroz de mis manos, lo dividió en dos partes y salió. 

Cuando regresó le pregunté: qué había hecho con una de las dos raciones de arroz. 

Me respondió: "Ellos también tienen hambre". 

Sabía que los vecinos de la puerta de al lado, musulmanes, tenían hambre. 


Quedé más sorprendida de su preocupación por los demás que por la acción en sí misma. 


En general, cuando sufrimos y cuando nos encontramos en una grave necesidad no pensamos en los demás. 

Por el contrario, esta mujer maravillosa, débil, pues no había comido desde hacía varios días, había tenido el valor de amar y de dar a los demás, tenía el valor de compartir. 
Frecuentemente me preguntan cuándo terminará el hambre en el mundo.

 Yo respondo: Cuando aprendamos a compartir". 
Cuanto más tenemos, menos damos. Cuanto menos tenemos, más podemos dar. 


Enviado por juanfro el Domingo, 23 mayo a las 00:00:00 (695 Lecturas)

Anecdonet escribió "Los dos hermanos Dos hermanos, uno soltero y el otro casado, poseian una granja cuyo fertil suelo producia abundante grano que los dos se repartian a partes iguales. Pero llego un momento en que el hermano casado se despertaba todas las noches sobresaltado y se ponia a pensar: €  '·No es justo. Mi hermano no esta casado y se queda con la mitad de la cosecha. Yo tengo mujer y cinco hijos que me ayudaran en la ancianidad. €  ¿Pero quien cuidara de mi pobre hermano cuando sea viejo? E1 necesita ahorrar mas pues sus necesidades van a ser mayores. Entonces se levantaba de la cama, acudia sigilosamente donde su hermano y vertia en el granero de este un saco de grano. Pero ocurrio que tambien el hermano soltero empezo a despertarse por las noches y a pensar: €  '·Esto es una injusticia. Mi hermano tiene mujer y cinco hijos y se lleva solamente la mitad de la cosecha. €  ¿Es justo que mi pobre hermano teniendo mas necesidad reciba lo mismo que yo? Entonces se levantaba y llevaba un saco de grano al granero de su hermano. Menos mal que Dios Un profesor de 1€  º de Primaria les pone un ejemplo a los ninos para que entiendan el valor del pecado. "Imaginaos que haceis un muneco con plastilina. Un muneco perfectamente terminado, con los brazos, las piernas, los ojos, todo. Tan perfecto que empieza a hablar y le podeis contar cosas, etc. de pronto ese muneco se enfrenta a ti y te escupe; tu que harias". "Pues yo le doy un punetazo y me hago un barco".
D. Angel C."


Enviado por Anécdotas el Lunes, 08 febrero a las 23:00:00 (1156 Lecturas)
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