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Dicen los musulmanes que el Creador doto al demonio de innumerables manos, con tantos dedos como hombres a tentar. Se sabe que jamas se ha equivocado acercandose a alguien con un dedo distinto del que le correpondia. Con unos emplea unos medios muy groseros, y con otros, unos mas sutiles; a unos con la vanidad, a otros con... Siempre emplea el dedo adecuado.

Enviado por Anecdonet el Domingo, 29 agosto a las 00:00:00 (226 Lecturas)

La playstation nos puede hacer pensar al revés. 

Santi jugaba un domingo por la mañana, en pijama, a la Playstation. 

Mientras su madre le instaba para vestirse, aquel niño de siete años se oponía a gritos que se oían por el patio de vecinos:

- ¡yo no quiero ir a Misa, no quiero ser un hombre de provecho! 

Su mamá le preguntó: ¿por qué no quieres ir a Misa? El niño, después de pensar razones, contestó:

 - Por que todavía no tengo uso de razón...


Enviado por Anecdonet el Viernes, 27 agosto a las 00:00:00 (253 Lecturas)

El saber no tiene precio
Unos 300 años antes de Cristo, Euclides impartía clase de matemáticas en la ciudad de Alejandría. En cierta ocasión, un alumno le preguntó que para que servían aquellas demostraciones tan extensas y complejas. Con toda la calma del mundo, Euclides, dirigiéndose a uno de los estudiantes presentes, le pidió encarecidamente: - Dele una moneda y que se marche. Lo que éste busca no es el saber, es otra cosa.


Enviado por Anecdonet el Domingo, 22 agosto a las 00:00:00 (242 Lecturas)

Diógenes, filósofo griego originario de Sínope (Asia Menor), está considerado como el miembro más destacado de la escuela cínica fundada por Antístenes. Desterrado de su ciudad natal, vivió la mayor parte de su vida en Atenas. Contemporáneo de Aristóteles y de Alejandro Magno, su vida nos es conocida, sobre todo, por Diógenes, Laercio y otros autores antiguos, que cuentan sucesos curiosos. En dichas narraciones, Diógenes se nos aparece siempre como un personaje extravagante que lleva hasta las últimas consecuencias la tesis básica de la escuela cínica: el vivir conforme a la naturaleza, el desprecio de las convenciones sociales y la absoluta independencia respecto de las instituciones. La tradición ha recogido numerosas anécdotas sobre su vida. Sin apego ninguno por los bienes materiales, Diógenes vivía como un vagabundo, como un "auténtico perro" (de donde deriva el nombre de cínico), se aloja dentro de un tonel. Y estaba una mañana sentado al sol, junto a su tonel, cuando acudió a visitarle Alejandro Magno, a cuyos oídos había llegado la fama del filósofo. Y Alejandro, para mostrar su espléndida generosidad, le dijo: - Pídeme lo que quieras y te lo daré. Alejandro se había situado entre el sol y Diógenes. Y éste le contestó: - Sólo te pido una cosa: que no me quites el sol. En otra ocasión, iba por las calles, en medio de la multitud, con una tea encendida, a plena luz del día. Le preguntaron: -¿Qué buscas con esta luz a pleno día? - Busco a un hombre. Quería decir con esto, que buscaba a un hombre verdadero, no a un miembro del rebaño embrutecido. Abundando sobre lo difícil que resultaba encontrar a un verdadero hombre entre sus vecinos, idea que, al parecer, no había sido adecuadamente captada por sus coetáneos, gritó en otra ocasión: "Hombres a mí". Cuando se le acercaron unas cuantas personas a socorrerle, comenzó a escupirlas diciendo: "He dicho hombres, no basura". La práctica habitual de las virtudes éticas hace al hombre moral y lo dispone a la felicidad.A pesar de las excentricidades de este filósofo cínico, hay un punto de razón en sus palabras: hoy, como ayer, estamos más preocupados por la imagen, por las apariencias, que por el modo de ser y por la verdad sobre nosotros mismos. No son pocos los sociólogos y filósofos que subrayan la falta de valores de la sociedad actual. Cuando los miembros de una sociedad se desvalorizan individualmente, tarde o temprano esto se refleja en la colectividad. Como son esos valores precisamente los que nos hacen humanos, perderlos supone la deshumanización personal y social de la civilización presente. Esto puede explicar por qué en la actualidad existen tantas apelaciones a los valores humanos y por qué éstos brillan tanto por su ausencia.


Enviado por Anecdonet el Viernes, 20 agosto a las 00:00:00 (209 Lecturas)

Un montañero caminaba en compañía de una familia rumbo a un refugio en alta montaña en los Alpes. El camino se hacía duro en ocasiones, el aire frío azotaba en sus caras, pero el lugar era impresionante. El refugio, sencillo y tosco, resultó muy acogedor. En una de las paredes de piedra destacaba esta leyenda grabada a fuego, sobre una tabla de madera: "Donde los demás abandonan, nosotros comenzamos". Y sobre la chimenea una frase escrita en inglés, no menos sugerente que la anterior: My place is at the top: "Mi puesto está en la cumbre". El mundo del alpinismo guarda ciertamente ejemplos de gente esforzada. Mallory es uno de los grandes hombres del alpinismo mundial. En repetidas ocasiones intentó la conquista del Everest. Desapa-reció en compa-ñía de Irvine –otro hombre mítico- en el último de sus intentos. Cierto día conversaba con él un periodista. No comprendía el entrevistador qué motivaciones podían llevar a Mallory a arriesgar su vida y sufrir penalidades por alcanzar simplemente una cumbre: "¿Por qué le importa tanto subir ese monte?". La respuesta ha pasado a la historia: "Porque está ahí" Para él era un reto. La simple existencia de aquella meta era suficiente. Probablemente el periodista siguió sin entender nada, pero Mallory había dado una respuesta bastante clara para un montañero. No tenía nada más que añadir. El ser humano tiene un "gusanillo" dentro que le hace buscar el "más difícil todavía". No se conforma con llevar una vida mediocre, a medio gas. Decir "aquí me quedo, no puedo más" es envejecer. Por eso la vida cristiana, los retos del evangelio, la exigencia de gastarse día a día por amor a Dios y a los demás, conectan con ese "más difícil todavía" que mueve nuestro ser. Los intentos de "descafeinar" el mensaje de Cristo terminan por no atraer. Al final, en la vida no valoramos sino lo que nos ha costado trabajo conseguir.


Enviado por Anecdonet el Viernes, 13 agosto a las 00:00:00 (423 Lecturas)

Un campesino encontró un huevo muy grande y se lo llevó a su casa. ¿Será de un avestruz? - preguntó a su mujer. No. Es demasiado abultado - dijo el abuelo. Voy a colocar a la pava que está empollando huevos. Tal vez con el tiempo nazca algo afirmó el campesino y así lo hizo. Cuenta la historia que a los quince días nació un pavito oscuro, grande, nervioso, que con mucha avidez comió todo el alimento que encontró a su alrededor. Luego miró a la madre con vivacidad y le dijo entusiasta: Bueno, ahora vamos a volar. La pava se sorprendió muchísimo de la proposición de su flamante crío y le explicó: Mira, los pavos no vuelan. Te hace mal comer rápido. Entonces trataron de que el pavito comiera más despacio, el mejor alimento y en la medida justa. El pavito terminaba su comida y les decía a sus hermanos: Vamos, muchachos, a volar. Todos los pavos le explicaban: Los pavos no vuelan, a ti te hace mal la comida. El pavito fue hablando más de comer y menos de volar. Y creció y murió en la pavada general: ¡Pero era un CÓNDOR.! Había nacido para volar hasta 7000 metros. ¡NADIE VOLABA! El riesgo de morir en la pavada general es muy grande. ¡Como nadie vuela! Muchas puertas están abiertas porque nadie las cierra, y otras están cerradas porque ninguno las abre. El miedo al fracaso es terrible. La verdadera protección está en las alturas. Especialmente cuando hay hambre de elevación y buenas alas. A Tí que naciste para explorar el universo que nadie te corte tu intento de volar y extender tu imaginación ya que nadie lo hará por Tí. La salvación y la lucha es personal. Tienes todo lo positivo que Dios te dió, solo pónlo en práctica.

Enviado por Anecdonet el Jueves, 12 agosto a las 00:00:00 (486 Lecturas)

Dice una linda leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron. El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena: "HOY, MI MEJOR AMIGO ME DIO UNA BOFETADA." Continuaron su camino y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. Al recuperarse tomó un cincel y escribió en una piedra: "HOY, MI MEJOR AMIGO ME SALVO LA VIDA". Intrigado, el amigo preguntó: "¿Por que después de que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra?" Sonriendo, el otro amigo respondió: "Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena, donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y desaparecerlo. Por otro lado, cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón, donde ningún viento del mundo podrá borrarlo". Enviada por Alejandra Flores.


Enviado por editor el Lunes, 09 agosto a las 00:00:00 (610 Lecturas)

Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más? El maestro sin mirarlo, le, dijo: -Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después...- y haciendo una pausa agregó- si quisieras ayudarme tú a mi, yo podría resolver este problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar. E...encantado, maestro- titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado, y sus necesidades postergadas. Bien, asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y dándoselo al muchacho, agregó- toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas. El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tanamable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar,alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro rechazó la oferta. Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó. Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda. Entró en la habitación. Maestro- dijo- lo siento, no se puede conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo. Qué importante lo que dijiste, joven amigo- contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que ofrezca,no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo. El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo: -Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender YA, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo. -58 MONEDAS!!! Exclamó el joven. -Sí, replicó el joyero- yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé...si la venta es urgente.. El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido. Siéntate- dijo el maestro después de escucharlo- Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor? Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño. Agradecemos esta aportación a Silvita Gudiel


Enviado por editor el Sábado, 07 agosto a las 00:00:00 (672 Lecturas)

Un hombre fue a una barbería a cortarse el cabello y recortarse la barba. Como es costumbre en estos casos entabló una amena conversación con la persona que le atendía. Hablaban de tantas cosas y tocaron muchos temas, de pronto tocaron el tema de Dios y el barbero dijo: - Fíjese caballero que yo no creo que Dios exista, como usted dice.. Pero, ¿por qué dice usted eso? - preguntó el cliente. Pues es muy fácil, basta con salir a la calle para darse cuenta de que Dios no existe, o dígame, ¿acaso si Dios existiera, habrían tantos enfermos, habrían niños abandonados? Si Dios existiera no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad, yo no puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas. El cliente se quedó pensando un momento, pero no quiso responder para evitar una discusión. El barbero terminó su trabajo y el cliente salió del negocio. Recién abandonaba la barbería cuando vio en la calle a un hombre con la barba y el cabello largo, al parecer hacía mucho tiempo que no se lo cortaba y se veía muy desarreglado. Entonces entró de nuevo a la barbería y le dijo al barbero. - ¿Sabe una cosa?, los barberos no existen. ¿Cómo que no existen? - preguntó el barbero - si aquí estoy yo y soy barbero. -¡No! -dijo el cliente - no existen porque si existieran no habría personas con el pelo y la barba tan larga como la de ese hombre que va por la calle. -¡Ah!, los barberos sí existen, lo que pasa es que esas personas no vienen hacia mí. -¡Exacto! -dijo el cliente - ese es el punto, Dios SÍ existe; lo que pasa es que las personas no van hacia Él y no le buscan? por eso hay tanto dolor y miseria. Agradecemos esta aportación a Idalia López


Enviado por editor el Jueves, 05 agosto a las 00:00:00 (826 Lecturas)

Aun asi Mucha gente es irracional, Ilogica y egocentrica; Aun asi, amalos. Si haces el bien la gente te acusara de tener motivos escondidos y egoistas; Aun asi, haz el bien. Si tienes exito ganaras falsos amigos y verdaderos enemigos; Aun asi, ten exito. El bien que hagas hoy sera olvidado mañana; Aun asi, haz el bien. La honestidad y la franqueza te hacen vulnerable; Aun asi, se honesto y franco. Aquello que pasas la vida entera construyendo pude que sea destruido de un dia para otro; Aun asi, construye. Algunas personas necesitaran tu ayuda mucho pero puede que te ataquen cuando les ayudes; Aun asi, ayudales. Dale al mundo lo mejor de ti y terminaras siendo pateado en lo dientes; Aun asi, dale al mundo lo mejor de ti.

Adaptado del libro "Un Sendero Simple" de La Madre Teresa de Calcuta. "Servire Humanitas Est Servire Deo" (Servir a la humanidad es servir a Dios)


Enviado por Anecdonet el Martes, 03 agosto a las 00:00:00 (567 Lecturas)

Anecdonet escribió "
Tal era la afición al juego de Enrique VIII de Inglaterra, que cuando se quedaba sin blanca apostaba bienes del estado. 

En una ocasión se jugó las campanas de la catedral londinense de San Pablo y las perdió. 

Transiit gloria mundi: ¿qué más estar arriba o abajo? 

El Príncipe Luis Felipe de Portugal fue fatalmente herido al mismo tiempo que su padre moría en Lisboa el 1 de febrero de 1908. 

Quiso la casualidad que ambos murieran, primero el padre y luego el hijo. En ese lapso de tiempo, el príncipe pasó a ser rey de Portugal por 20 minutos, pasando a la historia como el reinado más breve de todos los tiempos. 

El espíritu santo llena las iglesias y algunos curas las vacían... 

Fidel Castro pronunció ante las Naciones Unidas, el 26 de septiembre de 1960, el discurso más largo de que hay memoria: estuvo hablando durante 4 horas y 29 minutos. 

Al final, sólo quedaban en la sala los representantes cubanos. ¡Qué remedio!
"


Enviado por Anécdotas el Viernes, 19 marzo a las 23:00:00 (501 Lecturas)

editor escribió "Un carpintero ya entrado en años comentó a su Jefe sus planes de dejar el negocio de la construcción para llevar una vida retirada con su esposa y disfrutar de su familia. El iba a extrañar su cheque mensual, pero necesitaba retirarse. Ya superarían esta etapa de alguna manera. El Jefe sentía ver que su buen empleado dejaba la compañía y le pidió que construyera una sola casa más como un favor personal. El carpintero accedió, pero se veía fácilmente que no estaba poniendo el corazón en su trabajo: utilizaba materiales de inferior calidad y el resultado era deficiente; era una desafortunada manera de terminar su carrera. Cuando el carpintero terminó su trabajo y su Jefe fue a inspeccionar la casa, el Jefe le extendió al carpintero las llaves de la puerta principal. —Esta es tu casa", dijo, "es mi regalo para ti". ¡Qué tragedia! ¡Qué pena!, si el carpintero hubiera sabido que estaba construyendo su propia casa, la habría hecho de manera totalmente diferente. Ahora tendría que vivir en la casa que construyó chapuceramente. Así nos puede ocurrir si no somos generosos: construimos nuestras vidas de forma distraída, tibiamente, sin comprender lo que estamos edificando. Al final, con el paso de los años, tal vez veamos con pena que el resultado es miserable, que no hemos sabido crear una vida llena, rica de auténticos valores."

Enviado por Anécdotas el Viernes, 12 marzo a las 23:00:00 (679 Lecturas)

editor escribió "Hace seis meses, el Senor le hablo a Noe Colombiano y le dijo: "Dentro de 6 meses hare llover cuarenta dias y cuarenta noches, hasta que toda la tierra sea cubierta de agua y toda la gente mala sea destruida. Pero quiero salvar a los buenos y a dos criaturas de cada clase viviente en el planeta. Te ordeno construir un arca". Y entre rayos y centellas le dio las instrucciones de lo que debia hacer, mientras tembloroso Noe colombiano solo atinaba a decir: "OK, Senor, Ok" "Seis meses y comenzara a llover!!" "Mas te vale tener el arca lista a tiempo, o aprende a nadar por el resto de tu vida". Pasados los 6 meses, el cielo se nublo de golpe y el diluvio comenzo de golpe. El Senor se asomo entre los negros nubarrones y pudo ver a Noe llorando en el patio de su casa y no vio ningun arca. Donde esta el arca, Noe?" -pregunto furibundo. Perdoname, Senor -suplico el pobre hombre-, hice lo que pude pero encontre grandes problemas: Primero, tenia que buscar un permiso de construccion y pagar unos impuestos altisimos para poder sacar los planos. Despues de eso me exigian que el arca tuviera un sistema de seguridad contra incendios, lo que pude arreglar sobornando a un funcionario. Entretanto, los vecinos se quejaron de que yo estaba construyendo el arca en una zona residencial, y en eso perdi varios meses en visitas inutiles a la Municipalidad. Mas, el principal problema fue conseguir suficiente madera para fabricar el arca, pues el INDERENA no quiso entender que se trataba de una emergencia, y cuando dije que eran ordenes tuyas para salvar a la especie humana y a los animales, me preguntaron si estaba loco o que. Entonces aparecieron los sindicatos que, apoyados por el Ministerio de Trabajo, me exigian dar empleo a sus carpinteros afiliados. Mientras tanto, comence a buscar los animales de cada clase y tropece con el Ministerio de Agricultura que me obligo a llenar muchisimos formularios y pagar otros tantos impuestos. Obras Publicas, por su parte, pidio un plano de la zona que iba a ser inundada y le envie un globo terraqueo. Casi me matan. Por ultimo, la DEA me hizo un allanamiento dizque en busca de drogas y me desbarato lo poco que ya habia logrado avanzar en la construccion del arca". El cielo empezo a despejarse. Salio el Sol y un arco iris ilumino el firmamento. Quiere eso decir, Senor, que ya no vas a destruir la Tierra?" No -respondio una voz entre las nubes-, ya el Gobierno y las FARC se estan encargando de eso...." "Experiencia es lo que obtienes cuando estas esperando otra cosa.""

Enviado por Anécdotas el Domingo, 07 marzo a las 23:00:00 (586 Lecturas)

Anecdonet escribió "El inventario de las cosas perdidas... Aquel día lo vi distinto. Tenía la mirada enfocada en lo distante. Casi ausente. Pienso ahora que tal vez presentía que ese era el último día de su vida. Me aproximé y le dije: -¡Buen día, abuelo! Y él extendió su silencio. Me senté junto a su sillón y luego de un misterioso instante, exclamó: -¡Hoy es día de inventario, hijo! -¿Inventario? - pregunté sorprendido. - Sí. ¡El inventario de las cosas perdidas! - me contestó con cierta energía y no sé si con tristeza o alegría. Y prosiguió: - Del lugar de donde yo vengo, las montañas quiebran el cielo como monstruosas presencias constantes. Siempre tuve deseos de escalar la más alta. Nunca lo hice, no tuve el tiempo ni la voluntad suficientes para sobreponerme a mi inercia existencial. Recuerdo también a Mara, aquella chica que amé en silencio por cuatro años; hasta que un día se marchó del pueblo, sin yo saberlo. ¿Sabes algo? También estuve a punto de estudiar ingeniería, pero mis padres no pudieron pagarme los estudios. Además, el trabajo en la carpintería de mi padre no me permitía viajar. ¡Tantas cosas no concluidas, tantos amores no declarados, tantas oportunidades perdidas! Luego, su mirada se hundió aún más en el vacío y se humedecieron sus ojos. Y continuó: En los treinta años que estuve casado con Rita, creo que sólo cuatro o cinco veces le dije 'te amo'. Luego de un breve silencio, regresó de su viaje mental y mirándome a los ojos me dijo: "Este es mi inventario de cosas perdidas, la revisión de mi vida. A mí ya no me sirve. A ti sí. Te lo dejo como regalo para que puedas hacer tu inventario a tiempo". Y luego, con cierta alegría en el rostro, continuó con entusiasmo y casi divertido: -¿Sabes qué he descubierto en estos días? -¿Qué, abuelo? Aguardó unos segundos y no contestó, sólo me interrogó nuevamente: -¿Cuál es el pecado más grave en la vida de un hombre? La pregunta me sorprendió y sólo atiné a decir, con inseguridad: -No lo había pensado. Supongo que matar a otros seres humanos, odiar al prójimo y desearle el mal. ¿Tener malos pensamientos, tal vez? Su cara reflejaba negativa. Me miró intensamente, como remarcando el momento y en tono grave y firme me señaló: -El pecado más grave en la vida de un ser humano es el pecado por omisión. Y lo más doloroso es descubrir las cosas perdidas sin tener tiempo para encontrarlas y recuperarlas. Al día siguiente, regresé temprano a casa, luego del entierro del abuelo, para realizar en forma urgente mi propio inventario de las cosas perdidas. "Genio es noventa y nueve por ciento perspiración uno por ciento inspiracion""

Enviado por Anécdotas el Sábado, 06 marzo a las 23:00:00 (434 Lecturas)

juanfro escribió "La jaula vacía Una vez había un hombre llamado George Thomas, Cura en un pequeño pueblo de Irlanda. Un Domingo de Pascua llegó a la iglesia cargando una jaula de pájaros mohosa, doblada y vieja, y la colocó sobre el púlpito. Frunció el ceño y, a manera de contestación, el Padre Thomas comenzó a hablar. "Estaba caminando por el pueblo ayer, cuando vi un joven caminando hacia mí meciendo esta jaula de pájaros. En el fondo de la jaula, había tres pequeños pajarillos salvajes, temblando de frío y de miedo. Detuve al muchacho y le pregunté, '¿Qué llevas ahí, hijo?'" "Son tan sólo unos viejos pájaros," fue la respuesta. "¿Y qué vas a hacer con ellos?" le pregunté. "Los voy a llevar a casa y me voy a divertir con ellos," me contestó. "Voy a molestarles y a sacarles las plumas y hacerles pelear. Voy a pasar un buen rato." "Pero te vas a cansar de esos pajarillos tarde o temprano. ¿Qué harás con ellos entonces?" "Tengo unos gatos," dijo el muchacho. "Les gustan los pájaros. Se los llevaré a ellos." El pastor estuvo callado un momento. "¿Cuánto quieres por esos pájaros, hijo?" "¡Eh! Usted no quiere estos pájaros, señor. Son tan sólo unos simples pájaros viejos del campo. No cantan. ¡Ni siquiera son bonitos! "¿Cuánto?" preguntó el padre otra vez. El muchacho miró al cura como si estuviera loco y le dijo, "¿me da 10?". El padre buscó en su bolsillo y sacó un billete de diez libras. Los colocó en la mano del muchacho. En un segundo, el muchacho desapareció. El cura levantó la jaula y suavemente la llevó al final del callejón, donde había un árbol y césped. Poniendo la caja en el piso, abrió la puerta y, golpeando suavemente los barrotes, convenció a los pájaros que salieran, liberándoles. Bueno, eso explicaba la jaula vacía sobre el púlpito, y entonces el Padre comenzó a contar su historia. Un día Satanás y Jesús estaban conversando. Satanás acababa de venir del Jardín del Edén y estaba jactándose y vanagloriándose. "Sí, Señor, acabo de capturar al mundo lleno de gente allá abajo. Les hice una trampa, utilicé un cebo que sabía que ellos no podían resistir. ¡Los agarré a todos! "¿Qué vas a hacer con ellos?" preguntó Jesús. Satanás respondió, "¡Me voy a divertir! Voy a enseñarles cómo casarse y luego divorciarse, cómo odiarse y abusarse mutuamente, cómo beber y fumar y maldecir. Les voy a enseñar cómo inventar las armas y bombas y que se maten unos a otros. ¡Me voy a divertir de verdad! "¿Y qué harás cuando termines con ellos?" preguntó Jesús. "Oh, los mataré," exclamó Satanás orgullosamente. "¿Cuánto quieres por ellos?" preguntó Jesús. "Oh, tú no quieres a esas personas. No valen nada. Los tomarás y simplemente te odiarán. ¡Te escupirán, te maldecirán y te matarán! ¡Tú no quieres a esa gente!" "¿Cuánto?" preguntó nuevamente. Satanás miró a Jesús y, mofándose, dijo, "Todas tus lágrimas y toda tu sangre." Jesús dijo, "¡HECHO!" Entonces Él pagó el precio. Nadie le quitó Su vida, sino que El de Su propia voluntad la entregó para volverla a tomar. El Cura levantó la jaula, abrió la puerta, y se fue del púlpito.
"


Enviado por Anécdotas el Jueves, 25 febrero a las 23:00:00 (826 Lecturas)

editor escribió "Obligada por la sed, una hormiga bajó a un manantial, y arrastrada por la corriente, estaba a punto de ahogarse. 

Viéndola en esta emergencia una paloma, desprendió de un árbol una ramita y la arrojó a la corriente, montó encima a la hormiga salvándola. 

Mientras tanto un cazador de pájaros se adelantó con su arma preparada para cazar a la paloma. 

Le vió la hormiga y le picó en el talón, haciendo soltar al cazador su arma. 

Aprovechó el momento la paloma para alzar el vuelo. Siempre corresponde en la mejor forma a los favores que recibas. 

Debemos ser agradecidos.
"


Enviado por Anécdotas el Jueves, 25 febrero a las 11:29:11 (1015 Lecturas)

Anecdonet escribió " No, yo no puedo aceptar una recompensa por lo que hice." respondió el agricultor inglés, rechazando la oferta. En ese momento el propio hijo del agricultor salió a la puerta de la casa de la familia. "Es ese su hijo?" preguntó el noble inglés. "Si," respondió el agricultor lleno de orgullo. "Le voy a proponer un trato. Déjeme llevarme a su hijo y ofrecerle una buena educación. Si el es parecido a su padre crecerá hasta convertirse en un hombre del cual usted estará muy orgulloso." El agricultor aceptó. Con el paso del tiempo, el hijo de Fleming el agricultor se graduó de la Escuela de Medicina de St. Mary's Hospital en Londres, y se convirtió en un personaje conocido a través del mundo, el notorio Sir Alexander Fleming, el descubridor de la Penicilina. Algunos años después, el hijo del noble inglés, cayó enfermo de pulmonía. Que lo salvó? La Penicilina. ??El nombre del noble inglés?? Randolph Churchill. ??El nombre de su hijo?? Sir Winston Churchill. Alguien dijo una vez: Siempre recibimos a cambio lo mismo que ofrecemos. Trabaja como si no necesitaras el dinero. Ama como si nunca te hubieran herido. Baila como si nadie te estuviera mirando."

Enviado por Anécdotas el Domingo, 07 febrero a las 23:00:00 (808 Lecturas)

Anecdonet escribió "Un hombre viaja en un tren que atraviesa toda la India. El vagón sufre de repente una sacudida y el hombre pierde una de sus sandalias, que cae al exterior. Al instante coge la otra sandalia y la tira. Otro hombre sentado a su lado se sorprende al ver aquello. Él le contesta: - No puedo hacer gran cosa con una sola sandalia. Y, si alguien encuentra la que ha caído, tampoco le servirá para mucho. Así pues, mejor que encuentre las dos."

Enviado por Anécdotas el Sábado, 30 enero a las 23:00:00 (976 Lecturas)

Anecdonet escribió "En una de mis primeras guardias del Turno de Oficio, me llamaron de la comisaría la tarde del día enque estaba de suplente, para atender a un detenido. El asunto era el siguiente: Un hombre de unos 27 años había dado un "tirón" a una anciana, para robarle la cadena que la señora llevaba al cuello. Con el tirón la señora se fue al suelo, pero el ladrón, tras salir corriendo se paró en la esquina próxima para ver que había sido de su víctima. Al observar que nadie de los que pasaban se acercaba a ayudar a la señora, éel mismo volvió junto a ella, y tras devolverle lo robado, llamó a una ambulancia y llevó a la señora al hospital, donde la ingresaron con fractura de cadera. Lógicamente del hospital pasó a la comisaría este caritativo ladrón. Como al día siguiente lo pude atender en el juzgado, aproveché para hablar con él, pues me pareció que su comportamiento se salía de lo corriente de los "Chorizos habituales". El buen hombre - digamos que se llamaba Sergio- me contó su historia. Era un administrativo de una empresa y estaba casado. Pasaba muchas horas en su trabajo, pues su jefe era un poco negrero- slave driver-, y un buen día que regresó antes de lo habitual a su casa, se encontró a su mujer con otro, y encima se rieron de él. Hubo una separación, etc..., y él cogió una depresión. Perdió su empleo, y para colmo empezó a alternar con antiguos compañeros-as del instituto. Una de ellas, con la intención de levantarle el ánimo, le metió en el mundo de la droga. Cuando yo le asistí estaba enganchado a una mezcla de cocaína y heroína.Pero como se vee por cómo le detuvieron, aún no había tocado fondo. Tras varias gestiones conseguí que ingresara en un establecimiento de desintoxicación regentado por voluntarios de la diócesis. Pero las cosas de palacio van despacio, así que no fue hasta pasados dos años que salió su juicio. El caso es que, en contra del criterio habitual de la Fiscalía en supuestos de robo con violencia, se le permitió cumplir condena en el establecimiento de desintoxicación donde estaba ingresado. Actualmente trabaja allí como administrativo, y se encuentra totalmente rehabilitado. En cuanto a su mujer...ha ido de mal en peor, y sí que ha tocado fondo. Espero Juanfro que te guste y que le sirva a alguien. Un abrazo. Pablo Luis Sáez"

Enviado por Anécdotas el Sábado, 23 enero a las 23:00:00 (819 Lecturas)

Anecdonet escribió "Muchas veces había sentido que el tiempo se le escurría entre los dedos, pero le inquietaba saber que aún ni le dejaba huella. Para él, eso era como haber sentido de cerca la muerte, Ahora deseaba saberse intensamente vivo; quería andar sin prisas, descalzo , por algún camino de árboles inmensos, contemplativos de aquella verde felicidad. Tenía la gana de caminar así, sin ninguna clase de permiso, de modo que sus pies pálidos y desnudos olieran al pastizal, percibieran cómo éste se transformaba en tierra en arena, hasta llegar al mar... Una mañana se despidió de su casa y salió : iba a probar andar hasta donde termina el río. En realidad, éste sería su quinto intento, pero esta vez lo animaba no sólo un objetivo en la mente : tenía ahora en el corazón un anhelo. Caminó pues Su sendero comenzó siendo hostil y se fue haciendo cada vez más estrecho, más de lo que él y su imaginación habían, hábilmente acordado. El calor era, a ratos, asfixiante y sólo por momentos muy breves soplaba hasta su frente un ligero airecillo que le regalaba de pronto un poco de consuelo. Cómo lo imaginó, tuvo varias caídas; sin embargo, cuantas veces estuvo a punto de desistir llegaba de repente a un lugar enteramente distinto. Así conoció los sitios más lejanos y hermosos, rebosantes de árboles y pájaros, parajes húmedos inmensamente bellos. Pero se preguntaba, cada vez, cuánto faltaba para llegar a su destino. Un día , fatigado y molesto, con vagas esperanzas, él no quiso seguir: sus pies encallecidos, ulcerados, se negaron a hacerlo. Deseó abandonar el camino y olvidarse de todo y de sí mismo. En ese instante apareció la aurora. Miró hacia el horizonte y leyó : "Vivir no es fácil; sin embargo , es una experiencia maravillosa". Cada noche, en la íntima paz de su lecho, él se detiene y eleva la mirada : luego se inclina, cierra los ojos y sus labios esbozan un suave y vehemente "GRACIAS". Ahora sabe que cuanta tierra pisa, ahí es su destino. Mientras sus ojos traducían con paciencia el horizonte, su inteligencia rústica recibió el suave y dulce roce de la mano de DIOS. Reflexión : Nunca pongas un signo de interrogación donde DIOS ha puesto un punto final."

Enviado por Anécdotas el Lunes, 18 enero a las 23:00:00 (922 Lecturas)

Anecdonet escribió "Papá preparado... Estudio y responsabilidad por nuestras omisiones Un alumno interno se entera de sus desastrosas notas y manda un mensaje (_mail/telegrama?) a su madre: Mamá, muchos suspensos. Prepara a Papá. A los dos días, justo antes de la inminente partida del hijo para sus vacaciones, la madre contesta: Papá preparado: Prepárate tú"

Enviado por Anécdotas el Sábado, 09 enero a las 23:00:00 (757 Lecturas)

Anecdonet escribió "Aunque el camino sea largo y difícil, no te dejes vencer... si eres constante, tus sueños pueden convertirse en realidad.

Una pequeña oruga caminaba un día en dirección al sol. Muy cerca del camino se encontraba un saltamontes.

"¿Hacia donde te diriges?" - le preguntó -.

Sin dejar de caminar, la oruga contestó:

"Tuve un sueño anoche: soñé que desde la punta de la gran montaña yo miraba todo el valle. Me gustó lo que vi en mi sueño y he decidido realizarlo".

Sorprendido, el saltamontes dijo mientras su amigo se alejaba:

"¡Debes estar loco!, ¿cómo podrás llegar hasta aquel lugar?, ¿tú?, ¿una simple oruga? .... una piedra será una montaña, un pequeño charco un mar y cualquier tronco una barrera infranqueable"...

Pero el gusanito ya estaba lejos y no lo escuchó, su diminuto cuerpo no dejó de moverse.

De pronto se oyó la voz de un escarabajo preguntando hacia dónde se dirigía con tanto empeño. La oruga contó una vez más su sueño y el escarabajo no pudo soportar la risa, soltó la carcajada y dijo:

"Ni yo, con patas tan grandes, intentaría realizar algo tan ambicioso", y se quedó en el suelo tumbado de la risa mientras la oruga continuó su camino, habiendo avanzado ya unos cuantos centímetros.

Del mismo modo la araña, el topo y la rana le aconsejaron a nuestro amigo desistir: "¡No lo lograrás jamás!" le dijeron, pero en su interior había un impulso que lo obligaba a seguir. Ya agotado, sin fuerzas y a punto de morir, decidió parar a descansar y construir con su último esfuerzo un lugar donde pernoctar. "Estaré mejor", fue lo último que dijo y murió.

Todos los animales del valle fueron a mirar sus restos, ahí estaba el animal más loco del campo, había construido como su tumba un monumento a la insensatez, ahí estaba un duro refugio, digno de uno que murió por querer realizar un sueño irrealizable.

Esa mañana en la que el sol brillaba de una manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una advertencia para los atrevidos. De pronto quedaron atónitos, aquella concha dura comenzó a quebrarse y con asombro vieron unos ojos y unas antenas que no podían ser las de la oruga que creían muerta, poco a poco, como para darles tiempo de reponerse del impacto, fueron saliendo las hermosas alas de mariposa de aquel impresionante ser que tenían en frente, el que realizaría su sueño, el sueño por el que había vivido, por el que había muerto y por el que había vuelto a vivir. Todos se habían equivocado......

Dios nos ha creado para conseguir un ideal, vivamos por él, intentemos alcanzarlo, pongamos la vida en ello y si nos damos cuenta que no podemos, quizá necesitemos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vidas y entonces, con nuevos bríos y con la gracia de Dios, lo lograremos.

"El éxito en la vida no se mide por lo que has logrado, sino por los obstáculos que has tenido que enfrentar en el camino".


Agradecemos esta aportación a Aida Robles "


Enviado por Anécdotas el Viernes, 01 enero a las 23:00:00 (967 Lecturas)

Anecdonet escribió "En una clase una profesora esta trabajando  la Navidad con los chicos..."

Enviado por Anécdotas el Sábado, 19 diciembre a las 23:00:00 (818 Lecturas)

Anecdonet escribió "Le pedí a Dios que me quitara el vicio. Dios me dijo que no: que yo era el que tenía que dejarlo. Le rogué a Dios me devolviera completo a mi hijo con malformación; Dios dijo que no, por que su espíritu está ya completo y su cuerpo es sólo temporal. Imploré a Dios que me concediera paciencia. Dios dijo que no, ya que la paciencia es resultado de mis congojas y tribulaciones: la paciencia no se otorga: se aprende. Le pedí a Dios que me hiciera feliz; Dios dijo: - No. Yo te doy bendiciones; pero la felicidad depende de ti. Pedí a Dios que me librara del dolor. Dios me dijo que no: que el sufrimiento me aparta de los afanes del mundo y acerca a mí. Quise que Dios me hiciera más espiritual; Dios me dijo que yo debería cultivar más el espíritu. Sería entonces cuando me diera un trato "especial" para que madurara y obtuviera mayores frutos. Le pedí a Dios por las cosas que hacen dichosa la existencia. Él me dijo que no: que Él me daría vida para que pudiera disfrutar de esas cosas. Le imploré que me ayudara a amar a los demás tanto como Él me amaba a mí. Dios dijo: Hombre, por fin has acertado (no dabas ni una)."

Enviado por Anécdotas el Jueves, 17 diciembre a las 23:00:00 (497 Lecturas)

Anecdonet escribió "
Había una vez un rey muy bueno. Pero había tantos niveles entre él y su pueblo que no le conocían. Este pueblo, era desgraciado. Además, el rey enviaba ministros, médicos, maestros, asistentes sociales y hasta curas a las provincias más alejadas. Pero algunos mensajeros del rey no sabían cómo hacer las cosas y otros se aprovechaban para llenarse los bolsillos. El rey decidió viajar personalmente por su reino. En cada pueblo se le organizaban recepciones, grandes banquetes, fiestas, gobernadores, músicos... Apelotonado en las grandes avenidas, el pueblo, gritaba ¡Viva nuestro rey! y agitaban banderitas. Pero apenas los últimos cohetes de los fuegos artificiales se apagaban, otra vez se encontraban igual de desgraciados que antes, si no un poco más: ¿Por qué no estaré yo en el pellejo del rey, o al menos en el de alguno de sus cortesanos? El rey reunió su camarilla: Doy a mi primer ministro plenos poderes para gobernar el reino en mi ausencia. Yo, desconocido de todos, viviré en medio del pueblo, trabajando con mis manos. Al atardecer me reuniré con algunos vecinos. Algún día sabrán quién soy. Naturalmente que intervino el jefe de protocolo para objetar lo que podemos adivinar: el respeto al rey, la mala acogida de un pueblo grosero, y concluyó: - Majestad, cuando hayáis conseguido hacer felices a una docena de vecinos, ¡habréis progresado mucho! Quedarán aún decenas de millones de hombres desgraciados. - Querido amigo - le respondió el rey -, no he esperado a oírte para hacerme la misma objeción... Pero mira lo que he pensado: enseñaré a mi docena de vecinos a hacer lo mismo con tres, cuatro o diez según sus posibilidades. Si cada uno comunica así un poco de su felicidad a sus prójimos toda la gente del reino se transformará. Hazlo y así se hará. El ejemplo nos viene de lo alto. (Loew-Faizant, Fábulas y Parábolas, Ed.Narcea, Madrid, 1978) D. Alberto Portolés, Vigo
"


Enviado por Anécdotas el Lunes, 14 diciembre a las 23:00:00 (889 Lecturas)
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